El acné es una enfermedad de la piel caracterizada por la inflamación crónica de las glándulas sebáceas, especialmente en la cara y en la espalda. A pesar de no ser una enfermedad grave, puede afectar en gran medida la calidad de vida del paciente. Un tratamiento precoz evitará secuelas graves desde el punto de vista estético.
Para formas de acné leve, existen múltiples tratamientos tópicos de efectividad moderada (peróxido de benzoilo, eritromicina, clindamicina, ácido azelaico). Para formas moderadas-severas, el tratamiento más utilizado es la isotretinoína, un retinoide oral muy efectivo que suele requerir tratamientos de varios meses.
Para obtener una curación sin cicatrices, en Grupo de Dermatología, aplicamos paralelamente a los tratamientos anteriores, técnicas basadas en las tecnologías:
Con la aplicación de estas técnicas de dermatología clínica, acortamos o evitamos la duración de tratamientos orales evitando al máximo la aparición de cicatrices y la cicatrización en su caso.
Su uso de forma combinada con otros tratamientos para el acné consigue resultados espectaculares al acortar el tiempo de tratamiento y simultáneamente disminuye rápidamente la inflamación y consigue una curación sin cicatrices.