La psoriasis es una enfermedad crónica de la piel de causa desconocida. En una persona con psoriasis, las células de la piel maduran en 3 ó 4 días, mientras que este proceso dura de 28 a 30 días en una persona normal. Actualmente se piensa que una alteración bioquímica es la que induce una producción excesiva de las células de la piel, lo que provoca el engrosamiento y la descamación típica de esta enfermedad.
Es una enfermedad relativamente frecuente ya que afecta aproximadamente a 2 de cada 100 personas. Aunque no es una enfermedad contagiosa, tienen más posibilidades de padecerla los individuos con familiares afectos de psoriasis.
El psoriasis es una dermatosis muy variable en cuanto a su severidad. Hay personas en las que el psoriasis es tan leve que nunca se percatan de que la padecen; por otro lado existen pacientes en los que el psoriasis es muy severo y responden lentamente a los tratamientos. El diagnóstico de psoriasis se hace mediante la inspección de la piel aunque, en ocasiones, es preciso realizar una biopsia para confirmar el diagnóstico. Los análisis de sangre no son útiles en el diagnóstico de esta enfermedad. Las dietas alimenticias y las vacunas no son eficaces para su tratamiento.
Existen numerosos factores que pueden desencadenar o agravar el psoriasis, como son:
1) Los traumatismos en la piel, como por ejemplo el rascado repetido de la misma, heridas, quemaduras, abrasiones etc.
2) Procesos infecciosos como amigdalitis, catarros etc.
3) Ciertos medicamentos entre los que se incluyen el litio, la cloroquina y los beta-bloqueantes.
4) Por último, el estrés también puede ser un factor agravante en muchos enfermos.
La psoriasis es una enfermedad crónica que al igual que la diabetes o la artritis, no tiene una curación definitiva. Sin embargo, en la mayoría de los casos con un tratamiento adecuado se logran remisiones de la enfermedad. Algunos estudios sobre la evolución natural del psoriasis han concluido que en un 40% de los pacientes la enfermedad desaparece espontáneamente al cabo de varios años.
El tratamiento debe individualizarse en cada paciente, teniendo en cuenta su estado de salud, edad y la duración y severidad de su proceso. Para el control de esta enfermedad pueden ser necesarias varias visitas al dermatólogo, que le indicará los diferentes tratamientos que existen para esta dermatosis.