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Toxina  Botulínica (Botox)

Toxina Botulínica (Botox)

Descripción

El inicio de su empleo en cosmética tiene lugar en 1987 al evidenciarse una mejoría de las arrugas de expresión del entrecejo después de tratar un paciente con blefaroespasmo, aunque las primeras publicaciones en el tratamiento de las arrugas de la glabela y de la zona periocular tienen lugar en el comienzo de los años 90 y, posteriormente, se demuestra su utilidad en otras zonas de la cara y del cuello.

En nuestra experiencia en la dermatología cosmética, las infiltraciones con toxina botulínica es el procedimiento que más satisfacciones nos ha dado y el que mejor relación beneficio/riesgo presenta. Se ha constituido como una técnica excelente para suavizar las expresiones más inestéticas de la mímica facial (envejecimiento, mal humor, cansancio, estrés, tristeza) y sus correspondientes arrugas de expresión. Se trata de un procedimiento técnicamente sencillo de realizar, no invasivo, seguro, bien tolerado y con muy baja incidencia de efectos secundarios o complicaciones, en cualquier caso leves y temporales. Esto explica la difusión exponencial de esta técnica en el mundo estético, siendo actualmente el procedimiento que más ha aumentado en los últimos años. Las arrugas de expresión de la mitad superior de la cara constituyen la indicación más importante de la toxina botulínica en cosmética. Las arrugas del entrecejo, perioculares y de la frente mejoran de forma espectacular con una adecuada técnica de inyección, al anularse o suavizarse los gestos que las producen, durante unos seis meses después de cada inyección. Un factor importante a la hora de administrar toxina botulínica es un conocimiento exacto de la musculatura facial, identificando los músculos responsables de la correspondiente arruga mediante una valoración estética detallada. Una adecuada técnica de inyección, lo que implica un conocimiento detallado de la anatomía de los músculos de la cara y su función, minimizará los posibles efectos adversos.

Técnica

Aplicación de toxina botulínica. Recientemente se ha descubierto el efecto lifting sin cirugía que tienen los tratamientos de toxina botulínica que se aplican de forma continuada ya que atenúan los movimientos de descenso de nuestra cara y cuello.

 Tratamiento

No requiere anestesia. Se inyecta la sustancia con una microaguja en el músculo que queremos relajar.

Resultado

Los resultados de esta técnica se empiezan a observar a partir de las 48 horas posteriores al tratamiento y sus efectos duran unos 5-6 meses, haciendo necesario repetir el tratamiento con esta frecuencia.




Contenido revisado el 17/10/2009

 
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Fecha de Actualización: Julio, 2010