Es una enfermedad de la piel caracterizada por la inflamación crónica de las glándulas sebáceas, especialmente en la cara y en la espalda. A pesar de no ser una enfermedad grave, puede afectar en gran medida la calidad de vida del paciente.
Se aplica el laser decolorante pulsado o terapia fotodinámica en la zona afectada. Se realiza una sesión mensual hasta la mejoría del acné. En ocasiones para evitar recaidas se puede recurrir a una sesión trimestral de mantenimiento.
Aplicado como técnica única mejora de forma importante las lesiones de acné inflamatorio en tres meses. Su uso de forma combinada con otros tratamientos para el acné consigue resultados espectaculares al acortar el tiempo de tratamiento y simultáneamente disminuye rápidamente la inflamación y consigue una curación sin cicatrices.