Se llama fotodepilación a varios tipos de depilación a base de "luz", es decir, destruir el folículo piloso por medio de la energía luminosa aplicado con diversas tecnologías: el láser y la luz pulsada intensa (también conocida como "IPL"). Se trata de una revolución en el concepto de depilación, ya que es el método más eficaz para conseguir una depilación duradera.
Tanto en el caso del láser como de la luz pulsada intensa, se depila por el proceso que se conoce como fototermólisis selectiva. En este proceso, la energía que contiene el haz de luz o láser es captada por el pigmento natural del pelo, la melanina, y convertida en calor. Este calor quema la matriz germinativa del pelo, que no vuelve a salir. El láser (concretamente el láser de Alejandrita) consigue un efecto más duradero y con menos sesiones que la luz pulsada intensa.
Cabe señalar que este tipo de depilación debe ser efectuada por especialistas en ella, y en algunos láseres únicamente por médicos, dada la potencia que se utiliza en ellos.
La fotodepilación ha demostrado ser una manera efectiva de disminuir el crecimiento del vello hasta en un 95% en algunos casos, siendo lo normal alrededor del 80%, en situaciones normales y haciendo el uso correcto de los equipos. Son necesarias habitualmente entre cuatro y siete sesiones.